A lo largo de mi trayectoria académica y profesional, he sostenido la necesidad de una justicia cercana a la población, menos formalista y sensible a los problemas sociales, así como el diálogo y la coordinación constante entre poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, especialmente cuando la Suprema Corte ejerce el control constitucional de leyes, reglamentos y decretos.